Madhouse volvió a Madrid con su formato ‘A nightmare in Madhouse y nos regaló una noche de puro millennium con un cartel más que interesante, de esos que no abundan en la capital. Así lo vivimos
Algo bueno tenía que tener el final del verano y, sin duda, es la vuelta de los eventos a Madrid. Ya llevamos medio septiembre con muchísimos y muy buenos eventos, pero para los amantes del hardcore había una cita especialmente interesante: A Nightmare in Madhouse, celebrada el pasado 11 de septiembre en Groove.
Y no tanto porque el cartel fuese gigantesco, porque era un cartel bastante normal dentro de lo que estamos acostumbrados a ver. Lo interesante estaba en el contenido. Porque todos sabemos que en España gusta el millenium, pero también sabemos que donde más fuerte pega históricamente es en Cataluña, donde seguimos encontrando algunos de los mejores carteles de hardcore classics del país. Por eso, encontrarnos en Madrid un cartel de estas características y, además, ciertamente interesante, no es algo tan habitual.
Y es algo que hay que agradecer. Sobre todo teniendo en cuenta la fecha. Después del verano, después de que todo el mundo haya estado en todos lados y, seamos sinceros, cuando nadie tiene dinero para salir, ni para hacer prácticamente nada, montar una fiesta de un género que en Madrid no es que sea precisamente el más mayoritario tiene bastante mérito. Y vamos a hablar de música

Quizá el set que más disfrutamos fue el de Unexist, que además fue el encargado de poner el punto final a la noche. Un set con bastantes matices y que pasó por diferentes caras del hardcore. Tuvimos momentos mucho más crudos, mucho más de millenium fuerte, con kicks brutales y temas prácticamente sin melodías ni vocales, pero también hubo bastantes momentos para los clásicos y para esas canciones mucho más reconocibles que el público estaba esperando.
Sonaron, por supuesto, algunos de sus clásicos, pero también varias de sus producciones más recientes en Thunderdome Records. Y la verdad es que estas nuevas canciones son una maravilla. Encapsulan muy bien lo que está buscando Thunderdome últimamente: recuperar un sonido más clásico, un hardcore más tradicional, pero llevado a un contexto moderno y redimensionado. Un cierre muy interesante y, probablemente, el mejor set de la noche
También disfrutamos bastante del set de Tommyknocker. Como era de esperar, hubo muchos de sus temas más clásicos, pero también alguna sorpresa y canciones que no es tan habitual escuchar en directo. Por ejemplo, nos sorprendió bastante encontrar ‘Nocturnal Rituals‘ dentro de su selección. Hubo varios temas que nunca había escuchado a Tommyknocker pinchar en directo y que funcionaron muy bien.
Para entonces la pista ya estaba completamente metida en la película y había bastante energía, y el set dinámico y muy bailable y cumplió perfectamente con lo que buscábamos.
También tuvimos a Evil Activities, quizá el artista de todo el cartel con mayor cantidad de clásicos reconocibles. Y, bueno, fue un set bastante más predecible. Algo más comercial, más reconocible y muy centrado en esos temas que prácticamente todo el mundo conoce. Sonaron los clásicos y, evidentemente, funcionaron. A título personal, no fue nuestro set favorito, porque el bueno de Evil tiene auténticas maravillas, pero algunos de sus breaks vocales y de melodías, entre que están ya muy escuchados y que en ocasiones se alargan bastante, no terminan de llenarnos tanto. El bendito problema de haber visto a un artista demasiadas veces.

Y nos quedan 2 sets. Uno, especialmente curioso, el de Miss K8 haciendo un set completamente dedicado a los clásicos. Estamos hablando de uno de los nombres más grandes de la escena hardcore y, precisamente por eso, resulta interesante verla en un contexto como este, recuperando temas de otra época y alejándose de lo que podríamos esperar de un set más habitual suyo. Fue otro de los puntos interesantes de la noche y una buena forma de completar un cartel que, al final, tenía bastante variedad dentro del millenium.
Y no nos olvidamos de otro de los que sets que más nos gustaron de la noche, VS de Furyan y Chaos Project, pues fue una combinación particularmente interesante. Por un lado, tenemos a un auténtico veterano de la escena como Furyan, que ha pasado por prácticamente todos los estilos, desde el industrial hasta etapas más cercanas al uptempo y, por supuesto, el millennium. Por otro, Chaos Project, un nombre mucho más reciente que está teniendo bastante proyección en los últimos tiempos precisamente por haber encontrado ese punto de unión entre el hardcore más clásico, ciertas influencias industriales y un sonido más actual, en una línea que encaja bastante con lo que Thunderdome Records está buscando recuperar y promocionar, como comentábamos antes. Además, Furyan llegaba después de publicar Mysteries of Creation, también en Thunderdome Records, un álbum con mucha presencia de industrial y millennium, pero trabajado a menos BPMs y con una atmósfera bastante diferente.
Por eso este VS, que prácticamente abrió la jornada, nos parecía especialmente interesante. Un sonido algo diferente al del resto del cartel que, precisamente por eso, funcionó muy bien para arrancar la noche. Supieron manejar muy bien los tiempos, la energía y la intensidad, dejando un muy buen set para empezar a meternos en faena.
Y por supuesto, teníamos una sala 2. Hosteada por Hardcore Maniaks, la submarca más extrema y gamberra de Mad House, aquí tuvimos a una de las mayores figuras del uptempo, DRS. Auténtica guerra sónica del belga, ruidazo premium. Tampoco faltó sonido Masía, con Wakan y Toni Massama. Tenemos que reconocer que pasamos bastante menos por esta área, ya que la propuesta musical estaba algo más alejada de nuestros gustos y porque había un auténtico cartelazo en la sala 1. Aun así, siempre es de agradecer que se dé espacio a diferentes vertientes del hardcore y, especialmente, a artistas nacionales. Y que, para que mentir, pocos géneros venden tanto como el newstlye ahora mismo.
Y antes de terminar, algo que queremos destacar. Vaya ambientazo en la Groove. No estaba hasta arriba, pero precisamente eso hizo que se pudiera bailar muy a gusto y, además, se notaba que el público había venido a lo que había venido. mucho baile y todo el mundo bastante metido en la película.
Y ya que hablamos de baile, hubo algo que nos sorprendió especialmente, ver mucho hakken. Todos sabemos que España es un país donde se baile streetfight, así que encontrar a tanta gente bailándolo durante los sets de millenium fue bastante curioso. Aunque no seamos especialmente fans del streetfight, nos vamos a engañar, dentro del millenium tiene bastante sentido por ese punto más agresivo y enérgico que encaja con el sonido. De ahí la sorpresa. Quien sabe, quizá se venga una nueva generación de gabbers españoles

Así que, en general, una noche muy divertida y que deja bastante claro que el millennium tiene su público en Madrid.No hace falta tener un cartel de veinte nombres gigantescos para montar una buena fiesta. A veces simplemente hace falta una selección interesante, una propuesta clara y un público que realmente quiera estar ahí. Y eso fue precisamente lo que encontramos en Nightmare in Madhouse.
Estad pendiente de lo que nos trae Madhouse para el futuro en la capital porque… vais a querer venir. Fijo. Y no digo más






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